Goma elástica con memoria de forma
A diferencia de los protectores rígidos plásticos que se quiebran con facilidad, nuestra moldura flexible disipa la energía del impacto y recupera su estado original. Esto significa que un golpe menor en un aparcamiento ya no se traduce en una costosa visita al taller de chapa y pintura.
Fijación estructural sin herramientas
Olvídese de taladros complicados que arruinan la carrocería original. El sistema autoadhesivo sella el espacio entre el protector y la aleta, impidiendo que el agua estancada o el barro se acumulen en el interior, previniendo así la oxidación interna del metal.